viernes, 26 de septiembre de 2008

Los Angeles - Atlanta - Madrid


Otra vez a horas intempestivas, salimos del hotel para devolver el coche, que dejamos como un auténtico asco, y coger el bus que nos llevaría al aeropuerto. Tanto en el sitio de los coches como en el aeropuerto, descubrimos lo mal que lo llevan los italianos con eso de guardar la fila y esperar su turno. Una vez en el aeropuerto y facturado el equipaje, Marta se fue a echar un cigarrito... y ya no volvimos a saber de ella hasta poco antes de coger el avión... Lo de ¿Dónde está Marta? se volvió a oír repetidas veces.

El caso, que para hacer tiempo, y gastar los últimos dólares, decidimos hacer un amigo invisible, así que compramos cosas más o menos chulas, pero cada una con un valor sentimental, porque casi todos los regalos recogieron algo de lo que había caracterizado nuestro viaje en cada uno de nosotros. Los entregamos en el avión, los 6 juntos en un espacio donde cabían 5 sentados, así que como os imagináis volvimos a dar la nota.

La primera parte del vuelo se hizo más o menos amena, a lo que ayudó una peli que no estaba mal. La segunda parte se hizo más jodida, sobre todo para quienes apenas consiguieron dormir. Y a eso de las 8 aterrizamos en Barajas, recogimos las maletas /esta vez no perdieron ninguna) y cada uno nos fuimos a nuestra casa, a pasar el jet lag como mejor pudiéramos y convencidos que, pesa a todo, habíamos hecho uno de los mejores viajes de nuestra vida.

Las Vegas - Los Angeles


Por vez primera hoy dormimos casi 8 horas, así que después de dejar el hotel desayunamos bien y nos fuimos camino de Los Angeles, para parar antes en otro Outlet que nos recomendó la guía de ayer, pues a algunos aún nos quedaban cosas que comprar. Mery se repuso con rapidez de no haber estado ayer de compras y se llevó media tienda de Ralph Lauren.


Comimos allí y nos pusimos en marcha, tragándonos toda la caravana de la peña que va a pasar el fin de semana a Las Vegas y vuelve a LA. Algo así como los que vuelven del Levante a Madrid un domingo, igual de largo el viaje e igual de coñazo. En el camino, una vez anochecido y viendo una de las más bonitas puestas de sol en mitad del desierto, paramos a echar gasofa en una gasolinera, aunque la intención real era ir al baño...menuda memez, con la cantidad de descampado que había a los lados... Bueno, pues paramos en la peor gasolinera que nadie pueda describir, sólo comparable a la típica película de terror donde el dependiente degüella a todos los clientes. Baste decir que hasta a mí me doy asco entrar allí. Así que seguimos en peregrinación hasta pasar la vergüenza de entrar en un Burger King sólo para usar el baño.


Así que tras varias horas en que Bego se nos puso medio mala, llegamos al hotel de LA, rápidamente a cenar en su restaurante y la copa que pensábamos tomar para celebrar lo bien que lo habíamos pasado quedó para mejor ocasión, cuando volvamos tras hacer la Ruta 66.

Las Vegas - Grand Canyon - Las Vegas


Otra vez de buena mañana, a una hora en la que la gente ya empezaba a jugar y otros aún no lo habían dejado, nos metimos en nuestro SUV color rosa, destino al Gran Cañón. Nuestras guia era inmensa, dos como yo salían de una de sus piernas; eso sí, tremendamente simpática. Ya en el estado de Arizona, y tras una parada técnica en no se sabe bien qué era, si bar, cantina, tienda de gasolinera o que, llegamos al Gran Cañón, y nos empezamos a quedar sin palabras. Pero no era nada comparado con lo que nos esperaba.


Pro primera vez en el viaje, el grupo se dividió. El pánico de Mery al helicóptero y a su bajada en picado, hizo que escogiese otra opción de visita, mientras el resto esperábamos ansiosos el helicóptero que nos llevase al interior del cañón y luego a navegar por el Río Colorado. El vuelo fue una auténtica pasada, era impresionante sobrevolar el gran cañón, y cuando empiezas a bajar hacia el interior...indescriptible. La única que no mostraba su emoción era Bego, que iba callada, callada, a lo más sonreía; yo creo que iba rezando todo el rato y por eso no musitaba palabra. Una vez abajo, lo de recorrer el Colorado es más bien un poco tontería, pero verte rodeado de esa mole...hubo un momento en que cada uno nos fijamos que llevábamos todos la boca abierta. Y si el viaje de bajada fue una pasada, el de subida casi mejor, porque el piloto era un cachondo y cuanto más gritaban las jennys más trompos hacía el tío. Y cuando levanto la cola del aparato y se puso en paralelo a la pared del cañón...inmejorable. Así que con gran pena aterrizamos, convencidos de que había sido el dinero mejor empleado en el viaje y con ganas de volverlo a hacer.


Un rato después nos encontramos de nuevo con Mery en el merendero habilitado al lado del Skywalk, donde comimos entre cuervos un menú que, para estar en mitad de ningún sitio, no estaba nada mal. Y tras recorrer el precipicio del Gran Cañon y hacernos las fotos de rigor volvimos a Las Vegas, no sin antes hacer una brevísima parada en la Presa Hoover, el tiempo necesario para hacer unas fotos y listo.


Al llegar, volvimos a dividirnos, y mientras Mery se fue a ver hoteles, el resto nos fuimos de compras a un Outlet que nos habían recomendado y en el que nos pusimos las botas. Por fin el tiempo me dio la razón en algo, y la tienda de Levis vino a demostrar que Fishermans no era el mejor sitio para comprarlos. Pero como me estoy echando a perder, la verdad es que no hice nada de recochineo.


Así que con el maletero lleno de bolsas, volvimos a Las Vegas, a cenar en el mismo sitio que ayer y luego a ver unos hotelillos antes de volvernos a emplitrar.

Ridgescret - Death Valley - Las Vegas



Pues eso, a las 5 de la mañana estabamos en danza para salir hacia el desierto y llegar a Death Valley. Era el camino que desde el primer día me apatecía conducir: atravesar el desierto, esas carreteras totalmente rectas, sin nada a la vista y nadie en las cercanías. Y la verdad es que no defraudó para nada, era tal y como lo habíamos imaginado. La única pega era no poder pasar de 55 o 60 millas por hora, con lo que en momentos lo convertía en un coñazo. Dado lo inofensivo del camino, para darle un poco de vidilla al tema quisimos dejar conducir a Bego, pero a Mery no le parecía nada divertido, sino lo contrario, por lo que al final desistimos.




Otro momento de tensión fue cuando nos apartamos de la carretera principal para coger un atajo; al cabo de unas millas, desapareció el asfalto y los caminos rectos, para meternos en caminos de tierra que transcurrían entre cañones y sin indicación alguna; creo que fue de los momentos más interesantes del viaje... aunque alguna no pensara lo mismo. Al final, el atajo funcionó y salimos de nuevo a la carretera.




Un poco más tarde hicios una primera paradilla en un racho poco antes de entrar en el Parque Natural de Death Valley, y tuvimos el primer contacto con el calor del lugar, tan sofocante como nos temíamos. De ahí a la entrada al Parque no hubo casi nada e iniciamos el recorrido por Death Valley. Algunas casi no bajaban del coche y otros lo hacíamos quizá demasiado; en una de esas pululé en busca de lo que denominaban "Natural Bridge", en el interior de un desfiladero, y al final estaba a un paseo, con lo cual quienes permanecieron en el coche creían ya verme deshidatado y famélico vagando por el desierto mientras os buitres sobrevolaban mi cabeza... Lo cierto es que, calor aparte, Death Valley fue una de las visitas que mas nos gustó.




Llegamos horas después al estado de Nevada, y a su primer restaurante: Nevada Joe's, fachada de color rosa, 2 grandes lazos rojos de los de Stop al SIDA en su tejado, un cowboy como logo y, según Ana y Rebeca que entrarán en él y salieron corriendo (literalmente) lleno de violadores en potencia. En la parte trasera tenía un anexo, bajo el nombre de "The house of Prostitution"; se notaba que acababamos de entrar en el estado donde todo está permitido.




Tuvimos ciertos problemas para comer; tanto es así que lo acabamos haciendo una vez registrados en nuestro hotel...a las 6 de la tarde. Nuestro hotel tiene unas 3000 habitaciones, varias alas y un edificio anexo. Registrarse llevó una hora de cola. En una de las plantas tiene un "pequeño" parque de atracciones, con montaña rusa incluida; Rebe me hizo quedar mal jugando a la maquina esta que te dan un mazo y tienes que dar a la báscula para que en lo alto la pesa haga "gong"; baste decir que no podía ni con el mazo. Toda la planta de abajo son salones de juego, tal y como se ve en las películas: máquinas y más máquinas, ruletas, mesas de black jack y la peña medio zombi dejándose las pelas. También estuvimos viendo la posibilidad de hacer una ceremonia de renovación de votos matrimoniales y visitamos la capilla del hotel, pero el hecho de tener que no me facilitaran directamente el traje de Elvis nos hizo desistir.




Tras lo cual, tras un paso por la habitación para descansar un rato, y una vez llegada la noche, fuimos a pasear por la ciudad. Os podéis imaginar: ostentación, mogollón de peña, limousinas, despedidas de soltero, y gente, y más gente, y más gente, todo a lo bestia. Lo de algunos hoteles, como el Venecia, es difícil de explicar; un hotel que tiene dentro canales y góndolas...Desde luego es algo fuera de lugar. Ah!!! Y qué pivas!!! Ni os lo imagináis, tremendas!!!! Creo que no se me cerró la boca en ningún momento; me gané unas cuentas collejas de tanto girarme, pero valieron la pena.




En fin, lo mejor de la noche fue encontrar un restaurante donde hacían comida algo parecido a la española, así que por una noche dejamos las hamburguesas, ensaladas, sandwich y similar y pudimos comer algo decente, junto con una sangría peleona, peleona.




Y teniendo en cuenta que a la mañana siguiente también madrugabamos, y que llevábamos desde las 5 de la mañana pululando, después de cenar nos fuimos a empiltrar.

jueves, 14 de agosto de 2008

Exorcismo de la guia azul

En Calico, un pueblo fantasma del más puro Oeste americano, Martu se compró una serie de amuletos indios, con los que, junto con la música de las danzas tribales, intentó practicar un exorcismo a la Guía Azul. Aquí tenéis tan dramáticos momentos





Visalia - Ridgescret


Hoy casi conseguimos salir a la hora prevista, pero el hecho de sacar dinero de un cajero nos lo impidio y al final volvimos a salir con retraso.

Por primera vez, Maria ha ejercido de copiloto, y era como si estuviera en la cabina de un avion, todo le parecia extrano. Luego ya se ha hecho con los mandos y ha disfrutado de la experiencia.

Desde que Bego descubriera ayer la almohada cervical de Marta, viaje con ella siempre y no se la quita ni al bajarse del coche.

No me voy a meter mucho en el tema porque ya le dedicare un post entero a ello, para desquitarme mas que nada, como ejercicio de limpieza mental. Pero a veces creo vivir en una realidad paralela y es muuuuuuuy complicado intentar razonar con todas las Jennys a la vez. Ahora ya llega el momento de que conocen mejor que yo lo que hago, y claro intentar dialogar con 4 personas que empiezan ''Si, si, todas lo hemos visto" "Si, si, todas pensamos lo mismo" "Que no hable, que no hable" "Estas superirritado" todo ello dicho no de una en una, no, sino todas a la vez. De manicomio.

Lo que ha pasado es que en un momento del viaje he dado una cabezadita de una media hora, mas o menos, cosa que no he negado nunca. Traduccion libre de las Jennys: llevas dormido casi desde que hemos salido, te has pegado una dormida impresionante. Segunda traduccion, en mitad de la discusion: "Si, si, todos los dias te pegas unas dormidas de impresion en el coche, por eso luego estas mas fresco". Oye, que les he estado contando de que han estado hablando, y ni por esas!!!!! Y cuando las intentas explicar, lo arreglan con que estas superirritado, te despiertas de mala leche y san se acabo. La realidad no es la que vivo, sino la que, entre un minimo de tres, se pongan de acuerdo y me quieran construir. Total, que vuelvo a mi actitud pasiva que es lo mejor y lo que no me da problemas: me llevan, me traen, no me como la cabeza, no doy un palo al agua y me evito discusiones.

Hemos parado a comer en un sitio tipico americano, dentro de la ruta 66. Bego, que cada dia es mas intervencionista a la par que conservadora (normalmente uno va ligado con lo otro), ha decidido que las camareras estaban superoprimidas porque contra su voluntad llevaban unos pantalones cortos de uniforme, y que no tendrian que estar mostrando cachas, sino sirviendo cafes. Aunque en el fondo pueda tener razon, lo de que el Estado casi oblige al dueno del restaurante a que no pusiese esos uniformes es un tanto excesivo. Asi que como he defendido la libertad de empresa, la verdadera hstoria es que soy un machista retrogrado y me han regalado un libro sobre Como entender a las mujeres. El problema es que desde que salimos de Barajas lo estoy intentando y ni con libro, ni sin el, ni con la ayuda divina.

Hablando de libros, Martu se ha sentido brutalmente atraida por un libro sobre tener un mal dia siendo un pollo. La experiencia ha sido inenarrable.

Hemos parado en un pueblo fantasma todo en plan viejo oeste; Martu y yo hemos intentado mimetizarnos con el entorno; a mi lo de la escupidera no se me ha dado muy bien, sin embargo a Marta convertirse en Jeronimo se le ha dado de miedo. Se ha comprado distintos amuletos indios y un CD de musica india, con los cuales ha intentado practicar un exorcismo a la Guia Azul; debe estra muy verde todavia en estos menesteres porque cuando discutiamos a que hora levantarnos manana, se ha oido al fondo de la furgoneta a Maria "Pues mi Guia Azul dice que..." Una pena, a ver si antes del ultimo dia conseguimos anular sus efectos.

Esta vez me he banado yo solo en la piscina, Marta me ha abandonado; parece ser que la pisci no les ofrecia muy buena pinta y podian poner en riesgo su vida o someterse a un foco de infecciones. Sin embargo, luego no les daba mucho reparo meterse en el Bar mas cutre desde que hemos llegado aqui, del estilo del que sale en la pelicula "En el calor de la noche", donde te jugabas el ebola como minimo. Imaginaos como seria para que hasta a mi me diera reparo... Como intentar entender asi a las mujeres???

Al final hemos acabado en uno no mucho mejor, donde eramos los monitos de feria; y es que claro, hoy sobamos en un pueblete de no muchos habitantes, de esos que estan en mitad de ningun sitio y sus habitantes no salen de sus casas con porche y doble puerta.

Ah!!! Ana decia que si nos ibamos a tomar una copa a un bar de la zona. Me he jugado animar durante un mes al Madrid si entraban por la puerta del bar que eligiera y se tomaban una copa, fijaos lo seguro que estaba de que las 5 no venian ni de cona. Bueno, pues alguna se picaba, como si no fuese verdad... en fin, que he vuelto a mi actitud pasiva porque la discusion empezaba a acalorarse.

Manana salimos a Death Valley a las 5.30 de la manana para no pasar mucho calor. Y os estareis preguntando,...pero van a salir del coche???? No. Entonces???? Ahhhh...lo dicho, yo a mi actitud pasiva. A veces creo vivir en una exageracion permanente, pero eso es otra hitoria y ya lo dejare para otro dia.

Abrazos y besitos de todos para todos

Algunas observaciones


Hoy a primera hora hemos tenido tiempo de leer entre todos el blog y las Jennys quieren apostillar algunas cosas.

Por ejemplo, Bego quiere que cuente que revistas compre en el aeropuerto. Pues compre el Interviu, que ademas de tener a unas senoritas de buen ver, contenia un articulo que me interesaba leer. Lo interesante de esto no es que comprara el Interviu, sino la chapa que me dieron a lo largo del viaje Bego y Maria con que dejara la revista en el avion, porque aunque yo llevase una unica revista para mi lectura, si en la aduana me abrian la mochila estaba claro que iban a considerarme un pornografo peligroso que queria introducir material pornografico en Estados Unidos y, en el mejor de los casos, en ese mismo momento me deportaban a Espana. En el peor era encarcelado por 2 o 3 dias.

Tambien quieren que apostille que de pulular por Los Angeles nada, que nos tragamos un atasco de una hora, cosa que es totalemnte cierta.

Sobre la anecdota de mi frente chamuscada y las toallitas de Ana del raton Mickey quieren que apostille que con ella puesta en la frente parecia una mezcla de Karate Kid (dar cera, pulir cera) y un anuncio de compresas.

Sobre el segundo dia en San Francisco, dije que dimos vueltas por sus calles buscando un sitio donde cenar para acabar donde siempre. Hay que especificar que estabamos buscando un sitio donde cenar por lo que definimos como la Isla de Lesbos, es decir la zona gay de SF, que a Bego al principio le hacia ilusion para luego considerar que no era tan encantador de noche y horrorizarse de sus anuncios donde convivian Drags, curas y monjas.

El dia de las compras por SF de noche seguian tan obsesionadas con ellas que a Rebeca y a Ana les cerraron la tienda con ellas dentro...pero no les preocupaba lo mas minimo, pensaban cuanto tiempo iban a tener para conocer cada producto que vendiese la tienda.

Tambien quieren evitar que todo el protagonismo se lo lleve la Guia Azul de Maria; hay que indicar que Maria viaja con otra guia del National, Marta tiene otra, Rebeca se lleva algunas del hotel y en todos los Parques nos dan varias, asi que si algo no nos falta son guias, aunque nunca son suficientes. Hoy Ana estaba leyendo hasta tres a la vez.

Marta dice que si se pone en el blog que acaba de descubrir un cipote (con perdon) se diga tambien que Bego descubrio hace poco una verga (tambien con perdon), asi que dicho queda. Y que creia que cipote era un apodo de Ana, igual que ella me decia a mi melon.